Datos importantes a tener en cuenta sobre el uso del andador

Datos importantes a tener en cuenta sobre el uso del andador

Cuando brindamos este tipo de información muchas veces polémica, corremos el riesgo de terminar cayendo en el juicio y crítica a otros y sus decisiones. Quiero que sepas que este NO es el caso.

Así que importante. Este artículo es para informar, reflexionar y generar consciencia en este caso y en todos los casos. No es para generar culpa, eso no aporta nada, y sé muy bien que molesta, duele y cansa.

Así que si vos lo usaste o lo usás. Estás en tu derecho y es tu decisión por supuesto.

Tú más que nadie sabes que siempre intentas hacer lo mejor por y para tu bebé.

Todos hacemos lo que creemos conveniente y lo que podemos con lo que sabemos y las herramientas que tenemos en el momento. Y eso es muy variable, incluso en la misma persona en diferentes momentos de la vida.

Por eso nos encanta acercarte información actualizada para que tomes tus decisiones de crianza con el mayor conocimiento posible.

Y para que simplemente puedas cuestionarte, dudar y darte la oportunidad de no creer que todo lo que venden es necesario o útil.

Eso va a liberarte mucho y sin duda, te ayudará a ahorrar dinero, espacio en tu hogar, y te permitirá ver a tus hijos desde una nueva perspectiva, lo que nos enriquece siempre como mapadres.

Estos datos que comparto a continuación se basan en evidencia científica, en investigación de casos y en la fisiología humana.

Se ha pensado que el uso de andadores acelera el aprendizaje de la marcha. [email protected] creen que son necesarios e imprescindibles.

Sin embargo, se han hechos estudios comparativos y se ha encontrado que retrasa la evolución.
Priva al bebé de muchas experiencias necesarias y enriquecedoras de explorar el entorno.

El bebé necesita pasar por diferentes etapas de movimiento y de conquistas progresivas del dominio de su cuerpo, lo que le va dando fuerza y equilibrio para el desarrollo y para tener reflejos de apoyo y amortiguar posteriores caídas.

Interfiere en el desarrollo musculoesquelético, pudiendo incluso deformar ligamentos y huesos.

Altera la formación del esquema corporal, confunde, altera la percepción y distorsiona los límites de su propio cuerpo.

Retrasa los hitos como el gateo o la marcha autónoma, e interfiere en su desarrollo motor. Aumenta la tendencia a la marcha en puntillas al no haber un buen apoyo plantar.

Causa miles de accidentes infantiles cada año, lo suficientemente graves como para necesitar asistencia médica.

Aumenta el riesgo de traumatismos, choques, caídas, y a una gran velocidad.

En Canadá, por ejemplo, están prohibidos. Son la causa más frecuente de lesiones graves en la cabeza en menores de 2 años

Y también aumenta el riesgo a quemaduras, atragamientos,  intoxicaciones, y envenenamientos ya que accede además a cosas que antes no alcanzaba (mesada, mesas, cables, enchufes, estufas,  cocina, basura, plantas, medicamentos, productos de limpieza, etc). Y por la altura la mayoría de estas lesiones son en cara y cabeza.

Y los propios andadores pueden tener defectos mecánicos o fallas en materiales que pueden provocar lesiones o accidentes.

Además, proporciona un aparente equilibrio y seguridad falsos, y mapadres tienden a bajar la guardia, pero  en realidad, ante un obstáculo pueden volcar fácilmente sin poder sostenerse solos.

El andador está desaconsejado por muchos organismos de salud e infancia. En nuestro país, en el carné pediátrico, se recomienda evitarlo.

¿Y si aún se decide usar?

En ese caso es importante seguir las siguientes recomendaciones:

Que tenga sistema antiderrape para evitar vuelcos y soporte blando para amortiguar golpes.

Que tenga topes para inmovilizarlo y mecanismo de agarre para detenerlo ante un escalón.

Que se pueda lavar.

Que pueda regularse en altura para seguir el crecimiento del bebé.

Que tenga sello que certifique cumplir los requisitos de seguridad de la Unión Europea.

Que no quepa por las puertas para evitar ir de una habitación a otra.

Además, se sugiere cerrar todas las puertas.
No usarlo en la cocina.
Mantenerlo alejado de todos los posibles riesgos, por mínimos que parezcan.

Evitar usarlo en habitaciones con sistemas de calefacción expuestos, y cerca de baños, piscinas y otras fuentes de agua.

Supervisar constantemente y restringir su uso exclusivamente a superficies lisas (no pasto, alfombra, tierra, etc)

Esta información esta basada en la Guia de la Alianza Europea para la seguridad infantil. Noviembre 2013 :  M.Sengölge, J.Vincenten. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Guía de seguridad de productos infantiles. Madrid, 2014. 2º Edición. De