Demasiado amor nunca hará malcriados a tus hijos

Demasiado amor nunca hará malcriados a tus hijos

Esta noche su bebé le reclamaba upa subiéndose encima mientras ella intentaba terminar la cena.
Y entonces alguien le dijo: -«Lo dejás hacer lo que quiera. Déjalo que llore y al menos que te deje comer tranquila»
Y ella recordó:
👉Que lo había levantado temprano a prepo, interrumpiendo su sueño para ir a trabajar y llevarlo a la escuela.
👉Que lo había vestido aunque él no quería
👉Que lo había abrigado en exceso a pesar que él manifestaba tener calor.
👉Que lo había peinado como a ella le gusta para que quedara prolijo a los ojos de los demás.
👉Que lo había subido al auto y puesto el cinturón a la fuerza por su seguridad por supuesto, pero sin explicárselo.
👉Que lo había dejado en la escuela llorando con gente que no quería.
👉Que lo había bañado a las apuradas porque el calefón no alcanzaba para todos.
👉Que le había cambiado el pañal varias veces sin mirarlo a los ojos ni pedirle permiso.
👉Que le había obligado a comer.
👉Que no había jugado con él ni le había leído cuentos.
👉Que mientras él la estuvo mirando con sus ojitos sedientos de nuevas aventuras a su lado, ella estaba cocinando, luego limpiando, luego con el celular, luego con la televisión, luego, luego, luego…
Y pensó que en realidad era él quién hubiese querido tantas otras cosas…
Y pensó que al final del día, sacrificar la tranquilidad de su cena era lo menos que podía hacer de las cosas que él realmente quería…
Y ahí supo que ella merecía satisfacer sus propios deseos, sus necesidades, sus sueños, o sus mandatos, que ella necesitaba su tiempo, un abrazo, un descanso. Pero también entendió que él simplemente la necesitaba, a ella…
Y se quebró por dentro. Es tan difícil.
De eso se trata la crianza consciente y respetuosa. De intentar conciliar lo que nosotros necesitamos y/o queremos con lo que realmente necesitan nuestros hijos, pero ¡sin ningunearlos! ¡No son mañosos! ¡Sus necesidades son reales! ¡Es fisiología! Se juegan muchas cosas con ello. Es cuestión de supervivencia física y emocional.
Y nada pero nada en el mundo, será más importante en este momento, que nuestra presencia.

“Demasiado amor nunca hará malcriados a tus hijos. Los hijos se vuelven malcriados cuando se les da cosas para sustituir la presencia de sus padres”. Anthony Witham


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