«EL VEINTUCUATRO»

«EL VEINTUCUATRO»

«El veinticuatro»
Era bañarse y perfumarse con «Pibes» o «Mujercitas», después de haber mirado «Mi Pobre Angelito» y jugado en la pisicna toda la tarde.
Era estar [email protected] desde las 19 aún sabiendo que nada empezaría hasta las 21.
Era calor y mosquitos. Ruido de ventiladores, vasos y sillas, risas y griterío. Olor a chaquibúm y mucha comida.
Era recibir besos pegajosos de parientes que confundían nuestros nombres y nos decían si estábamos [email protected] o [email protected] 🤦
Era usar ropa nueva e incómoda, pero no tanto para impedirnos jugar al máximo.
Era escuchar conversaciones adultas y hacer como si no entendiéramos.
Era darle un mordisco a una tarta y dejarla camuflada para que nadie se ofendiera.
Era aprovechar que estábamos todos los [email protected] y jugar a la versión de la escondida donde [email protected] buscan y solo [email protected] se esconde. («La escondida china» le decíamos, porque teníamos esa creencia que en China se hacía todo al revés por estar al otro lado del mundo 🤣)
Era reírnos, pelear y amigarnos durante toda la noche. Compartir algunos juguetes y esconder otros para no prestar.
Era escuchar «faltan 5 para las 12» y enterarse que mucha gente tenía el reloj adelantado.
Era correr a mirar al cielo apuntando para lo de aquél vecino que creíamos más pudiente para gastar en fuegos artificiales.
Era abrazar a nuestras mascotas y refugiarlas. Y prometerles que estaría todo bien, como si lo supiéramos.
Era pedir deseos al aire. Agradecer que estábamos y nos teníamos. Recordar a quien ya no estaba.
Era saber que después de las bombas venía el postre y había que correr con las últimas fuerzas para llegar primero.
Era jugar y jugar y ver cómo iban cayendo [email protected] [email protected] [email protected] por el sueño, y sentirse grande por aguantar hasta el final.
Era terminar con una sandalia rota, una caravana perdida, despeinada y feliz.
¿Y los regalos?
Los regalos ocuparon el lugar que tenían que ocupar y nada más. Lo más importante nunca estuvo en el árbol…
Hacer regalos es lindo, pero no es lo principal.
La vida está hecha de momentos compartidos con personas. Ese es elmayor regalo.
No perdamos el foco entre tantas lucecitas de Navidad.